El diario La Nación miente, difama y milita contra los derechos

Acerca de la editorial del diario La Nación del domingo 18 de julio del 2021, titulada “Moneda sin respaldo, derechos de papel”. *por Daniel Ricci, secretario General de la FEDUN

Las editoriales de La Nación nos tienen acostumbrados a la defensa cerrada del liberalismo económico, de la propiedad privada como valor fundamental y a la acumulación económica en favor de los intereses de los más ricos que generan sociedades donde el 1% más rico se apropia del 80% de las riquezas que produce el país. Y a la vez, y en el mismo sentido, buscan denostar a la clase trabajadora, y se oponen siempre a toda política que intente mediar entre el capital y el trabajo, y busque ampliar los derechos y la calidad de vida de los trabajadores.

Acaso solo baste recordar lo dicho por hecho el Papa Francisco, quien colocó el derecho a la propiedad privada en un nivel subalterno con respecto a otros derechos humanos básicos. O también las referencias hechas por el propio presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, hace unos meses, cuando remarcó el rol de la clase media trabajadora como factor diferencial en el crecimiento y la transformación de ese país en potencia mundial, y destacó el rol de los sindicatos en la defensa de las y los trabajadores. «Wall Street no construyó este país», sino que fue «la clase media». «Y los sindicatos construyeron la clase media», sostuvo Biden.

Este posicionamiento es una constante para el diario La Nación, que se manifiesta no solo en la política interna de nuestro país, sino también en el frente internacional, sobre todo en el Latinoamericano. Jamás se ha leído en sus páginas un llamado de atención sobre los flagrantes y violentos atropellos contra los pueblos y sus soberanías que los gobiernos de derecha -siempre de marcada impronta neoliberal- llevan adelante en Latinoamérica. El caso de Colombia, por ejemplo, donde ya son más de 200 los muertos en las manifestaciones en contra del presidente Duke, parece no ser meritorio de cobertura y repudio por parte de La Nación. El mismo silencio se observó sobre el golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia, que continuó más tarde con un blindaje cómplice en torno a la participación del gobierno de Macri en el mismo mediante la entrega de municiones e insumos para la represión al pueblo boliviano. En el mismo sentido, cabe mencionar la omisión permanente en las páginas de ese medio sobre el bloqueo económico contra Cuba, que ya lleva más de 60 años.

En el editorial de ayer, domingo 18 de julio, llegan a extremos que intentan instalar opinión ya no solo mediante estrategias de posverdad sino echando mano a la plena mentira. Dicen, por ejemplo, que durante los gobiernos Kirchneristas hubo una apropiación de los depósitos bancarios por parte del Estado. O hablan de la alta inflación omitiendo que fue durante los cuatro años de macrismo en los que se triplicó este índice con respecto al que dejó el gobierno de Cristina Kirchner.

Denomina como derechos “conflictivos” a la legalización del aborto, la ley de identidad de género, la patria potestad compartida, el matrimonio igualitario, el cupo femenino para cargos electivos. Seguramente consideran también controversial el Plan Conectar Igualdad, suspendido por el gobierno de Macri, y que tan necesario hubiera sido hoy, mientras atravesamos la pandemia, que derivó en una virtualización forzosa de la educación.

Toda búsqueda de ampliación de derechos es enérgicamente vilipendiada. En este punto, sabemos de los tratos preferenciales, de las justificaciones discursivas y de los blindajes en torno a las expresiones desafortunadas, para con ciertos políticos afines a esos propósitos, que en un estado de democracia saludable necesitan ser repudiadas. Pongamos como ejemplo el caso de la ex gobernadora María Eugenia Vidal, que manifestó libremente que en el conurbano hay muchas universidades, y que no hacen falta, porque los pobres no van a la universidad.

De manera burda, el relato que plantea la mencionada editorial elude toda mención a los desmanejos y negociados operados durante los 4 años de macrismo que derivaron en una profunda crisis que hoy aún padecemos. Por mencionar los más resonantes: el endeudamiento récord por 57 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI); “timba financiera” con las lebacs y las letes; la devaluación del peso en más del 600%.

Sería muy interesante que hubieran recordado al momento de escribir esa nota que si la argentina dejó de tener el salario mínimo más alto de Latinoamérica fue durante los 4 años de macrismo y no durante la presidencia de Alberto Fernández.

Luego, si se quiere hablar de inseguridad jurídica, más vale recordar la mesa judicial de Mauricio Macri y la persecución a dirigentes políticos opositores, o las escuchas ilegales a dirigentes opositores, incluso de su partido, hasta a su propio cuñado. Eso es lo que genera falta de confianza, la falta de seguridad.

Ya sabemos que las políticas neoliberales pregonan que el mercado resolverá todo. Eso sólo ha llevado a nuestro país a fuertes crisis, no solo durante del macrismo, sino también durante la dictadura militar, y también a muchísimos gobiernos de derecha como ya mencionamos acá, el de Colombia o lo que está pasando en Brasil ahora con Bolsonaro.

También se habla de empresarios prebendarios, y allí podríamos volver a nombrar a Mauricio Macri, que con el correo fundió una empresa superavitaria y después intentó pasarle su deuda al Estado nacional.

Es mentira que las empresas privadas sean las únicas fuerzas capaces de generar riqueza verdadera, sino miremos otros modelos como los modelos escandinavos o el modelo chino dónde hay un rol importantísimo por parte del estado y esto pasa también en muchos de los países europeos.

Se dice también que el kirchnerismo fue por las cajas de las AFJP, cuando lo que se hizo fue resolver el desastre derivado de la jubilación privada en nuestro país que fue una apropiación -o mejor dicho robo- de los aportes jubilatorios de millones de trabajadores y trabajadoras. Nosotros compartimos y defendemos obviamente la medida tomada en su momento por Cristina Fernández de Kirchner de volver a tener una jubilación por parte del estado.

Podríamos gastar litros de tinta en describir las difamaciones, las mentiras y las omisiones proliferan en ese artículo, y se torna imposible rectificarlas sin reescribirlo por completo.   Estamos acostumbrados que los diarios La Nación y Clarín mientan al servicio de los más ricos y poderosos y en detrimento de los derechos de la mayoría de la sociedad.

Nosotros, desde el lugar que nos toca, nos mantenemos en el firme compromiso de lograr sociedades más igualitarias, más justas. Como demostró la pandemia la salud solo puede ser cuidada en los países que tienen un estado fuerte y comprometido con cuidar a su pueblo.